Necesario, tomar acciones para dar protección contra la violencia

Detalló Denise Cabrera, de la Unidad de Género e Igualdad de la FQ

Para prevenir la violencia se requieren acciones que ayuden a proteger a las personas, especialmente a las mujeres, y evitar que suceda un evento de violencia, además de impulsar su autonomía, afirmó en videoconferencia Denise Cabrera, responsable del área de Sensibilización en Género y Psicología de la Unidad de Género e Igualdad de la Facultad de Química.

La psicóloga dictó la charla Factores de protección contra la violencia, organizada por la Unidad de Género e Igualdad de la FQ, en el marco de la jornada de actividades para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, celebrada bajo el lema “Juntas somos más fuertes”. 

Denise Cabrera detalló que estas acciones pueden realizarse en tres momentos: prevención primaria, antes de que suceda; secundaria, durante el ciclo de violencia, y terciaria, cuando la persona decide alejarse del círculo de violencia.

Las acciones a realizar para la prevención primaria son: educar a los menores bajo un sistema de crianza positiva democrática, donde se avalen las decisiones de niñas y niños; fomentar la resolución de problemas de manera no violenta, y cuestionar todo, para descartar la imposición de ideas, a la vez que se estimule una mentalidad crítica, añadió la especialista.

Durante el ciclo de violencia o prevención secundaria, prosiguió la ponente, se pueden tomar medidas como identificar que se está viviendo una situación de violencia; una vez identificada, denunciar; generar un plan de seguridad; establecer palabras clave en las redes de apoyo y fortalecer estas últimas; así como asistir a un proceso terapéutico para salir del ciclo de violencia.

Algunas de las acciones de la prevención terciaria, las cuales puede realizar la persona que ya decidió salir del ciclo, son: impulso de la autonomía económica y toma de decisiones; trabajar en el desarrollo personal; desarrollar una mentalidad crítica; construir un proyecto de vida, otro familiar y otro de pareja; realizar actividades que han sido típicamente masculinas, así como ubicar y depositar la responsabilidad que a cada persona le corresponde para no cargar con ello, entre otras, refirió Denise Cabrera.

La psicóloga apuntó que la violencia de género tiene carácter social y cultural, por ello es relacional, y se origina en el orden del género con base en valores y creencias que naturalizan la dominación masculina reflejada en representaciones socioculturales, donde predomina la heterosexualidad y los estereotipos de género que desvalorizan lo femenino.

La académica ofreció tres aproximaciones para analizar este fenómeno. En primer lugar, el triángulo de J. Galtung, quien divide a la violencia en tres ramas: cultural, estructural y directa; en segundo, el modelo ecológico Bonfrenbenner, el cual habla de diferentes niveles de factores que influyen para que la violencia permee: individual; microsistema (con familia, amigos o pareja); mesosistema, en contextos comunitarios, y macrosistema o social. Y como tercero, la autonomía: la capacidad de las personas para tomar decisiones libres e informadas sobre sus vidas. 

Esta charla se realizó el 7 de diciembre y fue transmitida de manera virtual a través de los canales oficiales de la Facultad de Química en Facebook y YouTube, además de Lazos Químicos.

Khalid Hernández Páez

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