Ratifican vinculación y colaboración institucional la Facultad de Química y el INMEGEN

Concluye el Coloquio Obesidad y metabolismo

En el cierre del Coloquio Obesidad y metabolismo: genómica, dieta y microbiota intestinal, la Facultad de Química (FQ) y el Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN) signaron un acuerdo en el que ratificaron su vinculación y colaboración institucional. El convenio fue suscrito por los directores de ambas entidades: Jorge Vázquez Ramos y Xavier Soberón Mainero, respectivamente, en el auditorio principal del INMEGEN.

Este tipo de colaboraciones deben mantenerse, pues son benéficas no sólo para nuestras instituciones, sino para la investigación científica y la formación de nuevos recursos humanos. Los estudios en el área de las ciencias genómicas deben seguir y con este tipo de vinculación se consolidan, expresó Vázquez Ramos al firmar el acuerdo.

Al clausurar los trabajos del Coloquio, Soberón Mainero destacó la calidad de las presentaciones realizadas, las cuales, dijo, han mostrado información valiosa y actual. Asimismo, indicó, “hemos sido testigos de avances muy claros en la información que es producida por investigadores del país en diferentes instituciones; además, se nota la importancia del trabajo sinérgico entre las diferentes instituciones, como la Facultad de Química y el INMEGEN; por eso se ratifica el compromiso de colaboración con la Facultad”.

En la firma de este acuerdo estuvieron presentes el secretario académico de Investigación y Posgrado de la FQ, Felipe Cruz García; el académico de la Facultad de Química y uno de los organizadores del Coloquio, Samuel Canizales Quinteros, y la directora de Investigación del INMEGEN, Lorena Orozco Orozco.

Conferencias

En el segundo día de actividades del Coloquio, Carlos Aguilar Salinas, jefe de la Unidad de Investigaciones Metabólicas del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, dictó la conferencia Genómica de la diabetes tipo 2 en mestizos mexicanos.

En su charla dijo que la diabetes es uno de los principales retos para el sistema de salud en México, pues existe un gran número de personas en riesgo y casi la mitad de los casos desconocen su condición. “El sistema de salud no está preparado para enfrentar enfermedades crónicas, porque sólo una cuarta parte de las personas logran los objetivos terapéuticos de cada una de las acciones que han demostrado evitar las complicaciones”.

Desde el inicio del desarrollo de acciones preventivas se identificó que la genómica podría ser una arma para  el control de diabetes y sus predicciones, refirió Aguilar Salinas.

Asimismo, María Teresa Villarreal Molina, investigadora del INMEGEN, al abordar el tema Interacción genes y dieta en la enfermedad cardiovascular, dijo que ésta continúa como una de las principales causas de muerte en México y a nivel mundial, a pesar de todos los esfuerzos que se han hecho para disminuir su prevalencia.

Se trata, añadió la especialista, de una enfermedad compleja con factores de riesgo tradicionales como el sobrepeso, la edad o el sedentarismo y otros no tradicionales como ciertas variantes genómicas que apenas empiezan a estudiarse.

En este sentido, Villarreal Molina indicó que la nutrición constituye un factor fundamental en la salud humana y se le considera un elemento que puede interactuar con la herencia. Además, apuntó que a partir de diversos estudios se ha logrado ubicar que los genes implicados con el metabolismo de los lípidos son los que interactúan con la dieta.

Por su parte, Adriana Huertas Vázquez, de la Universidad de California, Los Ángeles, ofreció la charla Genetics of Non-alcoholic Fatty Liver Disease: The Role of Race and Ethnicity, en donde señaló que las enfermedades del hígado graso no alcohólico se caracterizan por un exceso de acumulación de grasa en este órgano, el cual puede progresar a inflamación o fibrosis y uno de los mayores problemas es que algunos pacientes pueden llegar a padecer cirrosis. “Existen evidencias de que la genética juega un papel importante en la manifestación y en la progresión de esta enfermedad”.

En este sentido, agregó que hay datos epidemiológicos que demuestran que este padecimiento es más mayor en los mexicanos. En un estudio realizado en Estados Unidos en pacientes con enfermedades de hígado, que incluyó grupos étnicos, se mostró que un 25 por ciento presentaba enfermedad del hígado graso; 24 por ciento eran africanos y 45 por ciento, hispanos. Entre las diferentes razas los africanos tienen el índice más alto de obesidad, y baja incidencia de hígado graso, lo que es contrario a lo observado en los hispanos. “La prevalencia en hígado graso en diferentes grupos de Latinoamérica es más alta en mexicanos comparados con otras poblaciones”, asentó.

Más adelante, Vanessa González Covarrubias, también del INMEGEN, al dictar la conferencia Farmacogenética y diabetes, explicó que esta disciplina es una herramienta de la medicina que busca asignar el medicamento de acuerdo con la información genética del paciente. “No es algo nuevo, ya existen algunos anticoagulantes con este enfoque o bien, tratamientos contra enfermedades complejas”, indicó la especialista.

En diabetes, añadió la investigadora, la experiencia indica que muchos pacientes no responden adecuadamente a los medicamentos, lo que se conoce como falla terapéutica, por lo que la farmacogenética es una alternativa que debe considerarse. “Hoy existen 157 medicamentos con enfoque farmacogenético, pero lamentablemente ninguno de ellos está relacionado con diabetes, lo cual representa una limitante importante, por lo que se debe trabajar en el sentido de ubicar las variantes genéticas que se relacionan con este padecimiento”, sostuvo González Covarrubias.

En tanto, Ruth Gutiérrez Aguilar, de Facultad de Medicina de la UNAM, abordó el tema Factores genéticos al desarrollo de la enfermedad Obesidad: de la genómica a la fisiología, en la cual señaló que la obesidad se da por por factores ambientales (sedentarismo, dieta rica en calorías) y por factores genéticos que dan susceptibilidad al desarrollo de la enfermedad.

Durante su presentación, habló sobre cómo logró describir la función del gen ETV5 en la exocitosis de la insulina.  Además, resaltó que a partir de la genómica utilizó herramienta  fisiológicas y de biología molecular, para tener un panorama amplio del impacto y entender la función de los genes.

Mientras que Aldons J. Lusis, de la Universidad de California, Los Ángeles, abordó el tema Sex differences and mitochondrial functions in metabolism. En su presentación, el especialista señaló que, de acuerdo con las estadísticas, los hombres son más propensos a las enfermedades cardiovasculares y la obesidad; asimismo, diferentes evidencias indican que hay una interacción entre el sexo del individuo y su genética, lo que provoca diferencias no sólo en el fenotipo sino a nivel hormonal.

También apuntó que estudios recientes permiten pensar que la diferencia de sexo también influye en la respuesta ante medicamentos como la insulina, y que hay genes relacionados con diferencias que se expresan a nivel mitocondrial en cuanto a la acumulación de grasa en el cuerpo, la cual, de acuerdo con estudios realizados en ratones, es mayor en individuos masculinos.

En la parte final del segundo día de actividades del Coloquio, Armando Tovar Palacios, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, centró su plática en la Microbiota, obesidad y compuestos bioactivos dietarios. En su presentación, el investigador indicó que la obesidad es el exceso de tejido adiposo, factor importe para el desarrollo de varias enferemedades; es un proceso gradual en el que van apareciendo alteraciones metabólicas, como resistencia a la insulina, hipertensión e hígado graso.

El especialista  apuntó que si se logra modificar la dieta se obtienen efectos benéficos. Existen algunos alimentos enriquecidos en compuestos activos que tiene actividad biológica y efecto sobre la salud del individuo, tal es el caso de la proteína de soya, la cual contiene isoflavonas (genisteína, daidzeina).

Tovar Palacios y su grupo de trabajo realizaron estudios en pacientes con resistencia a la insulina, a quienes sometieron a un tratamiento, por dos meses, con una dieta basada en proteína de soya. En este estudio encontraron que existe una disminución de niveles circulantes de la insulina e incremento de la diversidad de microbiota. “Se ha detectado que se generan cambios selectivos en la composión de poblaciones de la microbiota con el consumo de compuestos bioactivos dietarios”, concluyó.

José Martín Juárez Sánchez

Yazmín Ramírez Venancio

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