La milpa tradicional mexicana es un reservorio de biodiversidad: Amanda Gálvez
Ciclo de conferencias La ciencia más allá del aula
La milpa es un policultivo tradicional aún practicado en México en más de dos millones de unidades de producción, las cuales alcanzan a alimentar, de acuerdo con estimaciones de los investigadores Mauricio Bellón y Francisca Acevedo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), a aproximadamente 54 millones de habitantes con sus excedentes y además proporciona una dieta más sana y variada.
Esta unidad productiva, destacó la profesora Amanda Gálvez Mariscal al dictar la conferencia La milpa y la biodiversidad de México, más allá de la seguridad alimentaria, “no sólo es un reservorio de biodiversidad, sino que además proporciona servicios evolutivos, lo que a su vez incrementa la biodiversidad, pues les permite adaptarse a los cambios, aunque también se encuentra amenazada por el cambio climático”.
La conferencia de Amanda Gálvez, docente del Departamento de Alimentos y Biotecnología de la Facultad de Química, se llevó a cabo en el Auditorio B de esta entidad universitaria, en el marco del ciclo La ciencia más allá del aula. La presentación fue moderada por Lena Ruiz Azuara, coordinadora de esta serie.
“La milpa es un policultivo tradicional de maíz, calabazas, frijol, chiles, quelites, etc., y genera alimentos para la familia de productores, pues se venden los excedentes. Este policultivo se mantiene por tradición y es muy relevante porque los pequeños productores son los dueños de su semilla y saben cómo generarla, pero son los abuelos quienes la cultivan, si no se incentiva a que las nuevas generaciones se involucren en este tipo de agricultura, esta fuente invaluable de recursos se acabará en los próximos 10 o 15 años, al menos en México”.
Luego de recordar que México es centro de origen y diversificación genética del maíz, la profesora de la FQ indicó que en el país se dan sistemas de producción altamente contrastantes; por ejemplo, sólo un 14.5 por ciento de la superficie cultivada (1.2 millones de hectáreas) cuenta con métodos de irrigación e insumos agrícolas, lo que permite generar altos rendimientos; mientras el 85.3 por ciento (7.2 millones de hectáreas) es de temporal, con prácticas tradicionales, rendimientos de moderados a bajos y adaptación a condiciones locales.
Más adelante, Gálvez Mariscal subrayó que la milpa “es un experimento en mejoramiento, inmenso y continuo, en múltiples condiciones de producción, todo en tiempo real”, y enfatizó que esta labor de los productores de cultivos agrícolas es irreemplazable, pues permite contar con gran variabilidad en cuanto a productos vegetales.
Asimismo, apuntó que México es centro de origen no sólo del maíz, sino de otros cultivos muy importantes como frijol, algodón, calabazas, chile, vainilla, cacao, nopales, chayote, tomate, agaves, aguacate y amaranto, entre otros.
“Todo el territorio nacional tiene variedades nativas que se deben proteger y el ciclo continuo de la agricultura tradicional permite hacer esto. México cuenta con una riqueza invaluable representada en la diversidad genética de las especies agrícolas del país y sus parientes silvestres: todas son patrimonio económico, agrícola, biológico y cultural”, expresó además Amanda Gálvez.
“Los pequeños productores logran el mantenimiento de la variabilidad nativa presente en el territorio nacional, a través de acciones vinculadas a su riqueza cultural. Sin embargo, la migración, la edad avanzada de los productores, la industria alimentaria y los organismos genéticamente modificados (que buscan homogeneidad), el dejar de cultivar, el no conservar ni valorar, el no promover ni respetar los procesos que son sustentables, así como el ignorar y promover la ignorancia son factores que ponen en riesgo a la biodiversidad, a los agro-ecosistemas tradicionales y a las culinarias locales culturalmente adecuadas”, indicó también.
Por último, Gálvez Mariscal dijo que la milpa y los cultivos tradicionales “deben interesarnos a todos porque la alimentación de la población mexicana es deficiente: nuestra población rural aún sufre desnutrición, mientras que todos los sectores presentan mala nutrición con problemas como obesidad, hipertensión, colesterol alto o diabetes”, ante esta situación, concluyó, la milpa y los cultivos tradicionales pueden proporcionar una mejor dieta, más sana y con mayor variedad.
José Martín Juárez Sánchez