En la FQ buscan aprovechar los procesos metabólicos de la planta de chile

Entrevista a Rogelio Rodríguez Sotres, del Departamento de Bioquímica

Un grupo de trabajo de la Facultad de Química, encabezado por Rogelio Rodríguez Sotres, académico del Departamento de Bioquímica, estudia los procesos metabólicos de la planta de chile, lo cual permitiría desarrollar potenciales aplicaciones en las industrias alimenticia y farmacológica.

Tras cinco años de investigación en este campo, Rodríguez Sotres señaló en entrevista que se busca entender el papel del pirofosfato en el metabolismo de dicha planta.

El pirofosfato se produce frecuentemente en el metabolismo de todos los seres vivos, cuando se sintetizan proteínas, lípidos y ácidos nucleicos, además de estar conectado con el metabolismo primario (relativo a los aminoácidos y los carbohidratos, como la glucosa).

“Las plantas producen compuestos de metabolismo secundario (el no relacionado con procesos esenciales) y nos interesa entender cómo este metabolismo se conecta con el pirofosfato. Es algo que aún no se entiende bien”, explicó el docente.

Para desarrollar esta línea de investigación era necesario ubicar una planta productora de un metabolito secundario medible y abundante, además con valor; por ello se eligió al chile, el cual “produce sustancias llamadas capsaicinoides, de las cuales la capsaicina es la más famosa y es la que le da el sabor picante a este vegetal. Estos metabolitos secundarios son exclusivos del chile, pues no se producen en otras plantas. La capsaicina ya se usa como saborizante en todo el mundo y en muchos alimentos, porque refuerza el sabor”, añadió.

También, se sabe que los capsaicinoides tienen aplicaciones farmacológicas, pues poseen propiedades antiinflamatorias y analgésicas; por lo tanto, podría explotarse más este tipo de metabolitos.

“Queremos aprender cómo se conecta el metabolismo del pirofosfato, el cual es un proceso central en la planta, con los metabolitos secundarios y, a través de esa conexión, entender mejor cómo la planta administra su metabolismo secundario y aprovecha la energía del pirofosfato, si es que lo hace de alguna manera”, comentó Rodríguez Sotres.

Asimismo, al ser un vegetal que no se deja manipular genéticamente, esta línea busca aprender a hacerlo, “no existen plantas de chile transformadas a nivel agrícola, pero queremos romper esa barrera y lograr, por lo menos en el laboratorio, chiles que produzcan más capsaicinoides, los cuales podrían tener aplicaciones farmacológicas”, indicó.

El chile, agregó el especialista, es importante también porque produce colorantes naturales que pueden usarse de manera segura en la industria de alimentos y además produce vitaminas (en especial la C y la E): “Si podemos manejar el chile genéticamente, aunque no hagamos transgénicos, tendríamos variedades más benéficas para la alimentación humana”, explicó el universitario.

En esta línea de trabajo participan María Teresa Rivera, del Departamento de Bioquímica de la FQ; así como Nicasio Cruz y Daniel Padilla, del Colegio de Posgraduados.

A largo plazo, apuntó finalmente Rogelio Rodríguez, “nuestro interés es manipular este organismo, pero usando el acervo genético propio de la planta, es decir, evadiendo los transgenes (genes tomados de otras especies), para así obtener variedades de chile con propiedades benéficas de manera más rápida, las cuales podrían tener aplicaciones en la industria de alimentos, como colorantes y saborizantes, y en la farmacia, en principio como antiinflamatorios y analgésicos”.

José Martín Juárez Sánchez

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