Identifican alta frecuencia de complicaciones metabólicas en población maya

Videoconferencia de Bárbara Itzel Peña, dentro del ciclo los Nuevos Profesores de Tiempo Completo de la Facultad de Química

Un grupo de investigación de la Facultad de Química encontró una alta frecuencia de retinopatía, diabetes, presión arterial alta y litiasis renal entre la población adulta de la península de Yucatán, acompañado de la elevada prevalencia de resistencia a la insulina y síndrome metabólico en la población infantil, derivado de condiciones genéticas y aspectos ambientales, informó la académica Bárbara Itzel Peña Espinoza.

Por ello, los universitarios propusieron un mecanismo de prevención: lo primero que se debe hacer en estos padecimientos es proponer un cambio en la dieta y hacer ejercicio, además, identificar las variantes genéticas de susceptibilidad al desarrollo de estas enfermedades, lo que permitirá desarrollar nuevos blancos terapéuticos y medicina personalizada para las alteraciones metabólicas que aquejan a la población, asentó Peña Espinoza, quien trabaja en el Laboratorio de Genómica de Enfermedades Complejas en la Unidad Académica de Yucatán de la UNAM, situado en el Parque Tecnológico de Mérida, Campus Yucatán.

En el estudio realizado por su grupo de trabajo se encontraron cuatro variantes que pudieran estar asociadas con padecimientos de la presión arterial, de acuerdo con los análisis in vitro, lo cual permitió plantear la identificación asociada a presión arterial sistólica elevada en niños mayas con mala nutrición, dijo la especialista, al dictar el 9 de abril la conferencia Identificación de las bases genéticas de la hipertensión, como parte de la quinta sesión del ciclo de conferencias de los Nuevos Profesores de Tiempo Completo de la Facultad de Química, organizado por la Secretaría Académica de Investigación y Posgrado (SAIP) de la FQ.

La académica del Departamento de Biología refirió que en sus estudios se observó que los niños con riesgo cardiovascular, derivado del índice de cintura-altura mayor a 0.05, era del 84 por ciento, así como el efecto de la pobreza transgeneracional sobre la programación fetal y el número de nefronas que influye en la talla baja, porque cuando existe una carga como exceso de peso puede desencadenar hipertensión arterial con tres vertientes importantes: daños cerebrovasculares, oculares y renales, entre las causas más frecuentes de enfermedad en esta zona del país.

Peña Espinoza reportó que Yucatán supera las prevalencias nacionales reportadas para sobrepeso y obesidad, además de ser muy alto el descontrol glucémico en los pacientes diabéticos. En el caso de diabetes, apuntó que una complicación exclusiva es la retinopatía, la cual lleva a la pérdida total o parcial de la visión; ésta se presentó en el 52 por ciento de los pacientes, de éstos, el 19 por ciento tenía la forma más agresiva; además, el 52 por ciento tiene hipertensión arterial y el 90 por ciento, sobrepeso y obesidad.

Otra de las enfermedades más frecuentes en la población yucateca es la litiasis renal (o cálculos), cuya prevalencia nacional es del 2.4 y en Yucatán es del 5.7 por ciento: “El estudio de este padecimiento es importante, pues tiene una recurrencia de más del 30 por ciento en niños menores de 10 años y llega a ser una enfermedad incapacitante a edades tempranas”.

En la evaluación de los niños del estado, señaló que su grupo encontró que el 53 por ciento de los niños de las zonas rurales presentaban mala nutrición y solamente el 42 por ciento presentaban sobrepeso y obesidad: “El dato más alarmante es que la desnutrición crónica, caracterizada por una talla muy baja para la edad, era del 53 por ciento y en ellos encontraron un 20 por ciento de deficiencias cognitivas limítrofes”.

Con ello, continuó, el equipo de trabajo propuso un diagnóstico adecuado de síndrome metabólico en los niños, donde hallaron que más del 10 por ciento presentaban resistencia a la insulina, ya sea por el marcador o índice metabólico. Al realizar la evaluación de la deficiencia de los micronutrientes involucrados, encontraron que pacientes con retinopatía de talla baja o normal tenían las mismas deficiencias en micronutrientes.

Bárbara Itzel Peña Espinoza cuenta con una carrera técnica de laboratorista clínico, cursó la licenciatura de Análisis Químico Biológicos en la Universidad Autónoma de Aguascalientes; asimismo, realizó la maestría y doctorado en Investigación Clínica Experimental en el campo de la Bioquímica Clínica del programa de posgrado de Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud de la UNAM. También, en la Universidad Nacional llevó a cabo una estancia en el Laboratorio Internacional de Genoma Humano.

La universitaria comenzó su trayectoria en la FQ en el grupo de investigación de la profesora Marta Menjívar Iraheta, en el Laboratorio de Genómica de la Diabetes, el cual tuvo como fin buscar factores genéticos asociados a diabetes tipo 2 en las diferentes poblaciones indígenas. Debido a que su trabajo es investigación aplicada en el campo clínico, se tiene un convenio con el Hospital Regional de Alta Especialidad de la península de Yucatán, donde se creó la Unidad de Medicina Personalizada.

Yazmín Ramírez Venancio

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