Impulsa la FQ la protección de cenotes y cuevas de Yucatán

La UNAM con el Instituto Geológico y Minero de España

Un equipo de investigación conformado por especialistas de la Unidad de Química Sisal, de la Facultad de Química de la UNAM y del Instituto Geológico y Minero de España, consiguió que diversas cuevas y cenotes del estado de Yucatán fueran incluidas dentro de la Asociación de Cuevas Turísticas Iberoamericanas (ACTIBA), organismo referente a nivel internacional en el mantenimiento de la calidad turística, medioambiental y la conservación del patrimonio geológico.

El trabajo de los académicos Flor Elisa del Rosario Árcega Cabrera, de la Unidad de Química Sisal, y Pedro Robledo Ardila, del Instituto Geológico y Minero de España, mereció el reconocimiento de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SEDUMA) del gobierno de Yucatán.

El titular de la SEDUMA, Eduardo Batllori Sampedro, señaló que dicha inclusión permitirá la promoción del turismo subterráneo, el fomento de la conservación y uso sostenible de las cuevas turísticas y, aunado a ello, el estudio e investigación de estos sitios para el desarrollo de programas de manejo acordes y de beneficio a la sociedad yucateca.

La inclusión del estado de Yucatán en ACTIBA, señaló en entrevista Flor Árcega, fue una tarea que implicó demostrar la existencia de un patrimonio subterráneo importante con alto valor para el turismo geológico; “además, se demostró que se toma en cuenta la conservación del patrimonio subterráneo, lo cual se hizo a través de las investigaciones realizadas por el área de Ciencias Ambientales Costeras de la Unidad de Química Sisal, en conjunto con las académicas Gabriela Rodríguez Fuentes y Elsa Noreña Barroso”.

El interés por este tema, explicó la universitaria, se dio a partir de que se detectó un área de oportunidad aún no desarrollada, “o por lo menos no bajo una filosofía de sustentabilidad: el sector del turismo geológico tanto nacional como internacional. El estado y la Península de Yucatán son mundialmente conocidos por su vasto y hermoso patrimonio geológico, pero aún así no formaban parte de ACTIBA, una asociación con una experiencia clave en la gestión sostenible de cenotes y cuevas”.

Yucatán presenta una enorme cantidad de cenotes y sistemas de cuevas. De acuerdo con la SEDUMA, en el último censo se ubicaron más de 2 mil 300 cenotes y tres importantes sistemas de cavernas estudiadas; pero se estima que aún hay muchos más.

“La importancia ecológica de estos sitios es enorme y yace en su papel como conectores entre dos sistemas: el subterráneo y el terrestre, así como otros intermedios. Además, desde el punto de vista hidrogeológico, estamos casi con toda probabilidad frente al acuífero kárstico más grande del mundo, lo que en sí mismo ya significa un ecosistema propio y único”, valoró Flor Árcega.

Históricamente, la relevancia de estos sitios para los mayas es más que conocida: eran fuente de vida y de muerte, pues se consideraban la entrada al inframundo, apuntó también la especialista.

Gracias a esta inclusión, dijo más adelante la académica, Yucatán por fin se encuentra de forma oficial en el mapa mundial de cuevas turísticas, esto supone un salto cualitativo y cuantitativo en cuanto a su conocimiento. De la mano de ACTIBA, además, se abren muchas puertas de organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que pueden ser muy importantes para temas de conservación de cenotes, así como de la Unión Europea o el gobierno de España, los cuales tienen planes específicos de cooperación internacional Iberoamericana, entre otros.

Los beneficios tangibles son varios, pero destacan dos: “primero, de llevarse a cabo las acciones sugeridas por ACTIBA, esto podría traer consigo un incremento del Producto Interno Bruto de Yucatán, derivado de las visitas turísticas a cuevas y cenotes, y segundo, si las políticas y filosofía de sustentabilidad se implementan, eso puede suponer un salto considerable en la gestión, protección y conservación del mundo subterráneo yucateco en particular y mexicano en general”.

Este trabajo, indicó también Flor Árcega, fortalece las líneas existentes en la Unidad de la FQ de Sisal y abre otras nuevas, como el estudio microclimático de cuevas, donde la química del agua es básica; además, propicia la posibilidad de interactuar con distintos grupos de investigación que trabajan en otras cuevas turísticas del mundo.

“El compromiso social de la Universidad debe estar presente en los universitarios, quienes tienen la capacidad de ser agentes de cambio en un mundo donde las desigualdades sociales y las agresiones hacia el medio ambiente son cada día mayores. Trabajar en pro del uso sostenible de los recursos es una necesidad urgente y una herramienta útil para lograr inclusión, igualdad y una sana convivencia con la naturaleza”, concluyó la docente de la FQ.

Flor Árcega estudió la Licenciatura en Oceanología en la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Baja California; la Maestría en Ciencias, especialidad en Ecología Marina, en la Universidad del Mar, en Oaxaca, y el Doctorado en Ciencias, especialidad en Química Acuática, en la UNAM, también cuenta con un Posdoctorado en Modelación matemática de sistemas naturales, cursado en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional.

Yazmín Ramírez Venancio
José Martín Juárez Sánchez

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