Identifican investigadores de la FQ y el INMEGEN, bacterias asociadas con la obesidad

Estudio realizado en niños

Al investigar diversos factores ambientales y genéticos relacionados con la obesidad infantil, un grupo de investigadores de la Facultad de Química y del Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN) logró identificar dos bacterias que podrían estar relacionadas con el sobrepeso y la obesidad en los niños.

Este equipo, coordinado por Samuel Canizales Quinteros, profesor del Departamento de Biología y responsable de la Unidad Periférica de Genómica de Poblaciones Aplicada a la Salud de la FQ en el INMEGEN, observó tras varios estudios que los niños con peso normal presentaron una abundancia relativa mayor de una familia de bacterias llamada Christensenellaceae, mientras que en el caso de niños obesos había una mayor presencia de otra bacteria de la especie Bacteroides eggerthii.

Iniciado en 2012, este estudio se abocó en una primera etapa en comparar la microbiota intestinal a nivel de composición, en niños de 6 a 12 años (71 con obesidad y 67 con peso normal), a quienes se les tomó muestras de sangre y de heces, análisis bioquímicos y de metabolitos.

El equipo analizó, sobre todo, factores como la dieta, las horas que pasan los niños frente a un televisor y la microbiota intestinal, los cuales, al no ser factores genéticos, tienen la ventaja de que pueden ser modificables, explicó en entrevista Samuel Canizales.

Uno los principales hallazgos de esta investigación, dijo por su parte Blanca Estela López Contreras Investigadora del INMEGEN, fue en términos de la biodiversidad de la microbiota intestinal: “si bien no observamos que una menor diversidad de ella está relacionada con la presencia de obesidad, sí notamos, en el caso de las complicaciones metabólicas (como la resistencia a la insulina), una menor diversidad de microbiota en los niños que presentaron esta complicación”.

De manera importante, con el incremento de la edad se espera que los niños adquieran una mayor diversidad de la microbiota intestinal, lo cual no ocurre en los niños con obesidad incluidos en el estudio. La menor diversidad de la microbiota intestinal se ha relacionado con diversas enfermedades metabólicas asociadas con la obesidad, como la diabetes y el hígado graso no alcohólico. Por lo que no alcanzar una mayor diversidad en esta etapa temprana de la vida, podría predisponer a complicaciones asociadas con la obesidad en la edad adulta.

En la literatura, añadió la investigadora, hay un referente inicial en términos de estudios en microbiota intestinal entre sujetos obesos y delgados, el cual marca que se podría observar una diferencia en el radio Firmicutes/Bacteroidetes, los dos principales filos que conforman la microbiota intestinal en el ser humano; “la diferencia en este radio nosotros no la observamos, por el contrario, vimos que en la microbiota intestinal de los niños mexicanos que estudiamos, el componente principal estaba dado por Bacteroidetes en alrededor de un 60 por ciento”.

En el trabajo se encontró que los niños con peso normal presentaban una abundancia relativa mayor del grupo de bacterias Christensenellaceae. En tanto, en el caso de los niños obesos, se observó una mayor presencia de Bacteroides eggerthii.

Esta investigación, acotó Canizales, “abre un panorama amplio de cómo podría usarse el conocimiento generado, probablemente para sumar al catálogo de bacterias que forman parte de los probióticos actuales; aunque para ello habrá que realizar muchos estudios previos, en los que se tendrán que sumar la experiencia de distintas áreas como la de Alimentos, a fin de generar proyectos encaminados a la prevención y tratamiento de la obesidad y sus complicaciones”.

En el caso de la bacteria más abundante en los niños con obesidad (Bacteroides eggerthii), “no tenemos el sustento fisiológico o los experimentos que comprueben que esta bacteria sea responsable de una mayor presencia de obesidad. Lo que se ha visto es que existe mayor cantidad de ella en el caso de los niños con obesidad”, advirtió López Contreras.

La especialista apuntó que actualmente el estudio está enfocado en encontrar procesos fisiológicos y metabólicos que están llevando a cabo las bacterias, a fin de buscar una explicación en torno a cómo éstas propician o impiden que se desarrolle la enfermedad. Para ello, se analizará el contenido de ácidos biliares en las heces de los niños: “Este trabajo podría darnos una idea de cómo es que metabólicamente están actuando las bacterias de la microbiota intestinal”, abundó.

En este trabajo también participaron investigadores del Hospital Infantil de México y del Instituto de Biotecnología de la UNAM, así como estudiantes de la Maestría en Ciencias Bioquímicas de la FQ.

Por su parte, Sofía Morán Ramos, catedrática del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en la Unidad de Genómica de Poblaciones Aplicada a la Salud, quien colabora en el proyecto, mencionó que como continuación a la investigación, se realiza un estudio más grande sobre los perfiles de microbiota asociados al sobrepeso y la obesidad, así como a las complicaciones metabólicas.

En este trabajo se evalúan diferentes factores como la dieta, el nivel socioeconómico, la edad de los padres o el uso de antibióticos; lo que observaron fue que uno de los mayores determinantes de la microbiota intestinal en la población infantil es el factor socioeconómico de los padres: “incluyendo el nivel educativo de la madre, que captura varios factores como la dieta, el agua que beben y las condiciones de higiene”, indicó la investigadora. Los integrantes del equipo de trabajo también analizan de qué manera la dieta influye en el desarrollo de la diversidad de la microbiota.

José Martín Juárez Sánchez

Yazmín Ramírez Venancio

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